La producción sinfónica e instrumental de Mozart consta de:
41 sinfonías, entre las que destacan la n.º 35, Haffner (1782); la n.º 36, Linz
(1783); la n.º 38, Praga (1786); y las tres últimas (la n.º 39, en mi ♭; la n.º 40, en sol menor, KV 550; y la n.º 41, en do mayor, KV
551 Júpiter compuestas en 1788); varios conciertos (27 para piano, 5 para
violín y varios para otros instrumentos); sonatas para piano, para piano y
violín y para otros instrumentos, que constituyen piezas clave de la música
mozartiana; música de cámara (dúos, tríos, cuartetos y quintetos); adagios, 61
divertimentos, serenatas, marchas y 22 óperas.
Mozart empezó a escribir su primera sinfonía en 1764, cuando
tenía 8 años de edad. Esta obra está influida por la música italiana, al igual
que todas las sinfonías que compuso hasta mediados de la década de 1770, época
en que alcanzó la plena madurez estilística. El ciclo sinfónico de Mozart
concluye con una trilogía de obras maestras formado por las sinfonías n.º 39 en
mi ♭ mayor, n.º 40 en sol menor y n.º 41 en do mayor, compuestas en
1788.
El grueso de la música religiosa que escribió forma parte
del periodo salzburgués, donde existe una gran cantidad de misas, como la Misa
de Coronación, KV 317, sonatas da chiesa y otras piezas para los diversos
oficios de la Iglesia Católica. En el período vienés disminuye su producción
sacra. Sin embargo, las pocas obras de carácter religioso de este periodo son
claros ejemplos de la madurez del estilo mozartiano. Compuso la Misa en do
menor KV 427 (la cual queda inconclusa, al igual que el Réquiem), el motete Ave
verum corpus KV 618 y el Réquiem en re menor, KV 626.
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